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10 nov 2013

Cuentos de Navidad para niños y niñas

EL REGALO DE AÑO NUEVO - Traducción: Orly Borges  Dinah es una de las niñas más bondadosas que han existido, pero es muy, muy perezosa. 
No hay nada que le guste más que acurrucarse en un rincón cálido bajo el sol y no hacer nada.Leer cuento
 
 

 
LA LEYENDA DE LA ARAÑA DE NAVIDAD - Orly Borges  Hubo una vez hace mucho, mucho tiempo, un hogar alemán en el que la madre 
se encargaba de limpiar la casa para celebrar el día más maravilloso del año...
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LAS LEYENDAS DE LA POINSETTIA - Just for Kids Magazine
Traducción del inglés: Orly Borges  
Las dos leyendas de la Poinsettia (conocida como "Flor de Nochebuena" en Mexico 
y "Estrella Federal" en Argentina) provienen de Mexico...
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LOS ANGELES DE NUESTRA MONTAÑA - Kees Vanderheyden
Traducción del francés: Mirta Beatriz Moure    
Un día, un pequeño ángel de abeto de Navidad se extravió en la montaña de Saint-Hilaire. 
Su historia tuvo un final tan maravilloso como merece ser relatado en la época de las Fiestas...
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ERA LA VISPERA DE NAVIDAD - Clement Clarke Moore - Traducción: Orly Borges    Era la víspera de Navidad, y todo en la casa era paz. No se oía ni un ruidito, ni siquiera
 chillar a un ratón. Junto al fuego colgaban los calcetines vacíos...Leer cuento
 
 

 
EL SECRETO DE SANTA - Alberto Martínez  En Nochebuena un niño miró fijamente a Santa y le dijo: "Quiero saber tu secreto"...Leer cuento
 
 

 
RECUERDO DE UNA MAÑANA DE NAVIDAD - Felice Leonardo "Leo" Buscaglia  No lo creí. Los ángeles tenían cosas más importantes que hacer con su tiempo que observar si...Leer cuento
 
 

 
UN CUENTO DE NAVIDAD - Raynier Maharaj (Escritor Canadiense)  En vísperas de Navidad impera una cálida agitación en todos los hogares del mundo...Leer cuento
 
 

 
LA NIÑA DE LOS FOSFOROS - Hans Christian Andersen  Caía la nieve. Era el día de Nochebuena. En medio del frío una pobre niña pasó por la calle...Leer cuento
 
 

 
LA BUFANDA ROJA  "Freiz Navad..." Eso es lo que oí cuando abrí nuestra puerta trasera aquella mañana de 
Navidad. Un muy joven David L. Eppele estaba deslumbrado por la luz navideña, el árbol 
y los regalos...Leer cuento
 
 

 
UN RENO MAREADO - Liana Castello (Escritora Argentina)  Varios son los renos que tiran del trineo de Papá Noel. El más famoso sin dudas, es Rodolfo, 
el que tiene la nariz colorada. Leer cuento
 
 

 
EL ARBOL DE NAVIDAD  Esta es la historia de un pueblito y su gente, o mejor dicho,  es la historia de un 
arbolito de Navidad que dio mucho que hablar.Leer cuento
 
 

 
MIENTRAS PAPA NOEL NO ESTABA  Todos sabemos que Papá Noel vive en el Polo Norte y también sabemos que es muy famoso 
y querido en todo el planeta tierra.Leer cuento
 
 

 
UNA NAVIDAD EN EL BOSQUE - Helena LópezCasares Pertusa  Érase una vez un bonito pueblo en medio de un bosque habitado por unos alegres animales...Leer cuento

Cuentos de Navidad para niños


La niña de los fósforos
El Gigante Egoista
Nacimiento de Jesús
El cocinero de Nochebuena
El Conejito Burlón
El Niño que lo quiere Todo
Una Semana de Navidad
El Viaje Increible
Cuento de Navidad para Incrédulos
Navidad en los Andes
El Soldadito de Plomo
Barloventeando: muerte de Santa Claus
¡Santa Claus no lo sabía!
Carta de Navidad 2025
Sueño de Navidad
Ángel de los Niños
Rana Lucy y el grillo Guillermo
La Noche de Navidad
El Pino
El Cuento de Auggie Wren
El Año que Mamá Noel repartió los Regalos de Navidad
Ángel en Navidad
El Alumno Teddy y la Maestra

5 nov 2011

Cuento: Esperando a Jesús


ESPERANDO A JESÚS

Era la noche de Navidad. Un ángel se apareció a una familia rica y le dijo a la dueña de la casa:–Te traigo una buena noticia: esta noche el Señor Jesús vendrá a visitaros.
La señora quedó entusiasmada. Nunca había creído posible que en su casa pudiera acontecer tal milagro. Trató de preparar una cena excelente para recibir a Jesús: encargó pollos, carnes, conservas, vinos importados... También se preocupó de engalanar el salón con los mejores adornos y sudó lo suyo para que no quedara ni una sola mota de polvo sin limpiar.
De repente, sonó el timbre. Llamaba una mujer mal vestida, de rostro sufriente, con el vientre hinchado por un embarazo ya muy adelantado:
–Señora, ¿no tendría un trabajo para darme? Estoy desempleada y en gran necesidad –le dijo.
–Pero, ¿qué horas son éstas para venir molestando? ¡Vuelva otro día! –respondió airadamente la dueña de casa–. Ahora estoy muy ocupada preparando la cena para una importante visita.
Poco después, un hombre manchado hasta la cara de grasa llamó a la puerta:
–Señora, mi camión se ha parado aquí, en la esquina. ¿No tendrá por casualidad una caja de herramientas para poderme prestar?
La señora, ocupada como estaba limpiando los vasos de cristal y los platos de porcelana, se irritó muchísimo:
–¿Piensa usted que mi casa es un taller mecánico? ¿Dónde se ha visto importunar a la gente así? Por favor, ¡no ensucie mi entrada con esos pies inmundos!
La anfitriona continuó preparando la cena: abrió latas de caviar, puso champán en la nevera, dispuso con gusto un mantel de encaje... Mientras ultimaba los detalles, alguien batió sus palmas afuera, en el porche. «¿Será que ahora llega Jesús?», pensó emocionada. Con el corazón acelerado, fue a abrir la puerta. Pero no era Jesús. Era un niño de la calle, harapiento, que le pedía un plato de comida.
–¿Cómo te voy a dar, si todavía no hemos cenado? Vuelve mañana, porque esta noche estoy muy atareada.
Al final, aquella elegante mujer logró tener a punto la cena. La familia en pleno esperaba emocionada la ilustre visita. Sin embargo, pasaban las horas y Jesús no aparecía. Hasta que todos fueron vencidos por el sueño...
A la mañana siguiente, al despertar, la señora se encontró con espanto frente al ángel:
–¿Puede un ángel mentir? –gritó ella con indignación–. Lo preparé todo con esmero, aguardé toda la noche y Jesús no apareció. ¿A qué se debe esta broma pesada?
–No fui yo el que mintió; tampoco hubo ninguna broma –contestó el ángel sonriendo–. ¡Fuiste tú la que no tuvo ojos para ver! Y es que Jesús estuvo aquí, en tu casa, no una, sino tres veces: en la mujer encinta y desesperada, en el camionero necesitado de ayuda y en aquel niño hambriento. Pero tú, más preocupada por la elegancia de tu mesa y por la apariencia de tu casa, no fuiste capaz de reconocerlo ni de acogerlo.

29 oct 2011

Cuentos para el Adviento



Cuentos de Adviento